lunes, 24 de abril de 2017

Cómplice biombo

¿Recordáis el pequeño biombo que compusimos, al parecer, con las maderas antiguas de un somier? (cortesía de las chicas Decosur, que tuvieron a bien ilustramos al respecto).¡Pues le hemos buscado utilidad! Exactamente la misma con que este auxiliar, movible donde los haya, fue concebido: la de proteger.  La mesita que se resguarda detrás, expone en su balda inferior los chismes más variados, desde una pequeña manta eléctrica (pues sí, nuestras cervicales no viven sin ella ya...) hasta agendas, libretas varias, una caja de kleenex... En fin, todo lo que facilita la vida familiar en el salón, y que, por más que una se empeñe, no queda mono ni a la de tres. Y mira tú por dónde, que este biombo, chiquitito pero matón, ha sido la fórmula decorativa que ocultara ese batiburrillo con estilo. Lo mismo que otros que hemos encontrado por la red, de similar tamaño, pero que cumplen con igual gallardía la misión de evitar las miradas indiscretas...





Bueno, siempre hay excepciones, y estos pequeñines parece que sólo quieren decorar...


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¿Habéis tenido alguna vez que "esconder" algún rincón de casa? Contadnos como lo habéis solucionado...




viernes, 21 de abril de 2017

¡Muestrario al canto!

Comenzamos, a finales del año pasado, a comprar un coleccionable sobre manualidades y proyectos fáciles de hacer que, en cada entrega, trae, aparte de otras cosas, una tablita de madera de 10 por 10 centímetros. Las tablitas se iban acumulando una encima de otra en una esquina del taller... De vez en cuando las mirábamos y comentábamos qué porras íbamos a hacer con ellas... ¡Hasta que un día llegó la idea de sopetón!


¡Nuestro propio muestrario de colores! Muchas veces habíamos fantaseado con  la posibilidad de hacerlo, pero siempre nos preguntábamos sobre qué base aplicar los tonos ¡Tontas de nosotras que teníamos la solución delante de nuestras narices sin verlo! Pues manos a la obra; muchos pinceles, un bote con agua para ir dejándolos en remojo tras ser usados, y ¡a pintar!


Y a etiquetar... El nombre, referencia y marca de cada muestra, detrás, con estas pegatinas.


Mesa de faena en plena fase de secado... 


¿Y para qué queremos estas muestras? Pues estamos convencidas de que nos van a facilitar y enriquecer nuestro trabajo...


Casi todos los colores varían de su recipiente a aplicarlo a una superficie, y es en ésta donde se aprecian mejor sus matices.


Eso nos va a permitir hacer combinaciones reales y sobre la marcha, tanto entre colores, como con papeles y telas.




Nuestro expositor de pinturas de flores nos ha servido a la perfección para la nueva función de muestrario.



Con nuestras tablitas coloridas nos vamos al blog de Marcela Cavaglieri para ver qué nos depara su Finde Frugal. 


Pero antes no podíamos dejar de nombrar a una de nuestras blogueras preferidas, Inmaculada Frías, de Perfileando, quien nos sorprendió muy gratamente con un precioso y original premio: un diseño personalizado de nuestro logo para aplicar en tazas, y ¡ya las tenemos en nuestro taller! Queríamos agradecer a nuestra amiga tan bonito detalle y mostraros lo coquetas que han quedado. Nuestro té diario nos sabrá mejor en tan preciado recipiente.


Y ahora sí, ¡feliz fin de semana!



miércoles, 19 de abril de 2017

Cálido metal

Pocas veces hemos trabajado con metales, siempre centradas en la madera, la cerámica, las telas... sin embargo, tras reciclar unas cuantas cestas y el mallazo del último día, esta aleación nos ha conquistado. Os mostramos nuestra versión de portanotas, tras haberlo incorporado al despacho; ¡no sabéis lo útil que nos está resultando y la de posibilidades decorativas que ofrece!. Pintado, oxidado, decapado... Directamente de la obra o de una vieja cama, aquí os mostramos otras ideas con este material, rígido y moldeable a la vez, y perfecto sostenedor de retazos de nuestra vida o trabajo, con los que, además, caldear este frío elemento.















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Y vosotr@s, ¿decoráis con metales?


lunes, 17 de abril de 2017

Jardineras cantadas, recitadas y decoradas

- "Jardinera, la más linda de las flores del jardín.¿Qué tienes que estás tan triste? Ya no te oigo reír..."
- "Pasó mi galán por mayo, y aún no ha vuelto por aquí; ya no florecen las rosas, ni se ve el blanco jazmín. Y la fuente tiene ecos de tristeza en el jardín."
- "Si tú quieres, Jardinera, viviré contigo aquí."

Esta pequeña selección de Romances de Primavera, de José Antonio Romero Martínez, médico y poeta (1893-1936), nos da pie para introducir un elemento decorativo muy característico de exteriores, pero también dentro de casa las jardineras tienen cabida, ya sean para adornar con flores naturales, o ficticias.










Volvemos a retomar nuestro blog después de unos días de asueto que, si bien han tenido sus incidentes, se han salvado con suerte y rapidez. Y no hemos visto mejor momento que este tiempo tan primaveral para dar su sitio a las jardineras dentro y fuera de casa. ¿Las usáis vosotr@s?


viernes, 7 de abril de 2017

¿Sabes qué es un mallazo?

A sabiendas de las idas y venidas a obras de construcción de uno de nuestros hombres, dada su profesión de arquitecto, le pedimos un favor; si podría traernos un trozo de mallazo... ¿¡Y para qué queréis vosotras eso!? Preguntó con cara de asombro (inciso: no hay que perder nunca la capacidad de sorprender a nuestras parejas, aún a costa de que, momentáneamente, piensen que estamos un poco idas..). ¡Pero nos lo trajo! Con toda su mugre y su herrumbre, como Dios manda.


Alguna os preguntaréis que para qué sirve un mallazo, nosotras también... Sólo sabemos que es una malla de acero compuesta por barritas soldadas entre sí formando cuadrículas, y que se emplea en la construcción. Dicho lo cual, procedimos a limpiarla con lana de acero y vinagre. Alucinante cómo sale el óxido con esta mezcla...

  

Nos deleitamos con el cambio...


Teníamos un bote con un resto reseco de mint y no era cuestión de tirarlo; un  poquito de  agua, un  enérgico meneo, y a pintar.


Hemos lijado un poquito para que en algunas zonas se entrevea el acero y los restos de óxido más difíciles de quitar, pero que le dan mucho juego, al menos así lo vemos nosotras.


Y sólo nos queda decorarla. Nuestra buena amiga Rocío nos sorprendió con un sobrecito repleto de unas preciosas estampìtas de los años 80 con dibujos de Sarah Kay. Más de una se acordará de ellos, porque sus imágenes solían cubrir nuestras carpetas del colegio, junto con las consabidas fotos de Robert Redford o Paul Newman...




 




Pero en nuestro mallazo cabían más cosas, detalles vintage y románticos que, sujetos con pequeñas pinzas de madera, daban colorido y belleza al conjunto.





Y como va a ser nuestro portanotas del taller, ¡ahí que nos colocamos a nosotras también! Una instantánea de uno de los buenos momentos que hemos pasado gracias al blog y a las blogueras que nos siguen y seguimos.


Este es el resultado final, aunque no permanente, pues lo decoraremos según las necesidades y circunstancias.


Nuestro arquitecto favorito nunca se imaginó lo que iba a dar de sí el mallazo que vino de la obra....


Con esta cuadrícula nos vamos a ver a Marcela Cavaglieri, esperando descubrir novedades interesantes en su nuevo Finde Frugal.


Y con esta manualidad nos despedimos por unos días, ya que viviremos la Semana Santa de nuestra ciudad con la intensidad que requiere. ¡Nos vemos el lunes 17! ¡Feliz semana y felices vacaciones para los que disfrutéis de ella!


miércoles, 5 de abril de 2017

¿Qué cuelgas de tus pomos?

Ya comienza el cambio de temporada en todas las casas...., al menos de nuestra ciudad, donde, de un día para otro, pasamos del frío extremo al calor más horroroso. Es Sevilla una ciudad de contrastes en ese sentido, aunque son más conocidos, en cuanto a meteorología se refiere, los cuarenta y cinco grados a la sombra que se alcanzan en pleno verano. Pues eso: que ya estamos cambiando armarios, o mejor dicho, su contenido. Perchas que salen y entran y que van del ropero de mayor uso al de las prendas que ya no serán lucidas por nuestros palmitos hasta que el tiempo vuelva a cambiar. Somos mucho de ir soltando prendas por toda la casa, y más cuando nuestras Julias, ya sabéis, trasladan nuestras pertenencias del vestir, a sus cuartos para hacer uso de ellas con o sin nuestro permiso... Aparecen colgadas de cualquier manilla de puerta, o del pomo de cualquier auxiliar que tenga la suficiente altura para que nuestro vestido o chaqueta no arrastre por los suelos. Y todo ello hasta que encuentra su sitio definitivo, menos a la vista y más resguardado de polvo y paja (¿paja? ni que viviéramos en un establo...). Porque, eso sí, si en el trabajo no somos muy ordenadas que se diga, no soportamos cosas por medio en nuestros respectivos hogares, aunque...., viendo las demás fotos....¡quedan bien esos tiradores cargados de "cachivaches"!













¿No os gustan los pomos así "vestidos" cual percheros improvisados?


lunes, 3 de abril de 2017

Ajuar al descubierto...

Un día se presentó en casa de una de nosotras un familiar muy querido, mujer por más señas, portando tres juegos de cama bordados que habían pertenecido al ajuar de su madre. Estaban sin estrenar y podían tener casi noventa años... Quería que eligiera uno como presente, a sabiendas del amor que sentimos por la lencería del hogar. Y fue todo un problema decidirse, ante la maravilla de trabajos que aquellos lienzos lucían. ¿Qué fue lo que al final inclinó la balanza por uno de los modelos? Pensaréis que estamos locas, pero fue la posibilidad de usar, en un futuro, sus adornos en algún traje especial, por ejemplo, el de novia de una de las Julias... Como podríamos hablar hasta el infinito y más allá sobre la casuística de la boda de las niñas; que se casen, que no se casen, o lo hagan con pantalones, o de rojo chillón..., mejor dejar este punto aparcado. Pero lo cierto es que fue este argumento el que escogió nuestro corazón y nuestra mente para preferir esta maravillosa vainica, casi centenaria, sobre las otras labores. Y ahí anda, envuelta en papel de seda y guardada en un cajón... oculto destino para un trabajo tan artístico y delicado que bien debería ser expuesto y admirado. Pero ninguna de las dos tenemos un armario lencero, de esos exentos y, a ser posible, con las puertas de cristal, donde almacenar toda la ropa de la casa mientras nos recreamos con su interior. ¡Y ya nos gustaría!, pues es de esos muebles del hogar que verdaderamente envidiamos cuando lo vemos por ahí.





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Contadnos, ¿tenéis algo parecido en casa con lo que ponernos los dientes largos?



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